29 de Agosto 2013.

Las promesas fallidas duelen al final, cuando no llegaste a la meta.
El valor y el coraje para recoger del suelo los pedazos de mi, necesitan mucho amor, mucha paciencia y poca indiferencia.
Llegó mi día cero, me reconstruí, pero como el florero roto de mamá, siempre quedan las grietas que reflejan el dolor de perder mi primera oportunidad. Perdón; que difícil es para mi, acompañarte en tu gran día, darme valor, juntar mi amor, y verte a ti, en lo que yo siempre soñé.
Mi coraje y mi resistencia está aquí.
En pruebas no superadas.

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